Petro

¿Es factible la “paz definitiva con equidad” que propone Gustavo Petro?

Del candidato del movimiento Colombia Humana se analiza una propuesta que se refiere a las reformas que pondrá en marcha para alcanzar la que él denomina “paz definitiva con equidad y libertad”.

 

Por Laura Villegas y María Isabel Gómez

Estudiantes Comunicación Social Universidad Eafit

La política corre por las venas de Gustavo Petro Urrego. Su carrera política comenzó formalmente a los 17 años como simpatizante de la guerrilla del M-19 (Movimiento 19 de Abril). A los 21 años fue elegido personero del municipio de Zipaquirá (Cundinamarca) y a los 22 concejal de ese mismo municipio.

Si bien su hoja de vida está nutrida por títulos académicos (es economista, tienes dos maestrías y un doctorado), su vida pública se ha caracterizado por su trayectoria política.

Es conocido especialmente por sus debates de control político en el Senado en el período 2006-2010; por su polémico paso por la Alcaldía de Bogotá durante el período 2012-2015 y por sus aspiraciones para llegar a la Casa de Nariño en 2018.

Petro es el candidato del movimiento Colombia Humana, nombre que también comparte su programa de Gobierno: “Colombia Humana: hacia una era de paz”.

En general, sus propuestas se concentran en tres grandes líneas:

– Superar la segregación y discriminación.

– Fortalecimiento de lo público.

– Cambio climático y uso de tecnologías limpias.

Este informe abordará analizará el siguiente compromiso del candidato Gustavo Petro:

“Pondremos en marcha las reformas para alcanzar una paz definitiva con equidad y libertad, reduciendo las distintas formas de desigualdad y de discriminación social. Para ello implementaremos un nuevo pacto social y político, con amplia participación de todos los sectores y ciudadanías, para superar definitivamente la guerra, para edificar una justicia autónoma y al alcance de la gente, para vencer la corrupción y procurar el buen vivir de todas y todos los colombianos”.

 

La idea de paz con equidad

La propuesta de poner en marcha las reformas para alcanzar una paz definitiva con equidad y libertad es llamativa, pero confusa para la mayoría de los colombianos. La paz, y toda la institucionalidad que se creó alrededor de esta, fue la bandera del gobierno de Juan Manuel Santos.

Para la politóloga Vanessa Garcés, la propuesta es retórica “porque ya se hizo la paz con las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) entonces se cuestiona cuál es la paz definitiva que él propone”. La experta agrega que “con la paz que se está haciendo ya se incluye a la guerrilla y a las víctimas”.

Así mismo, resalta la propuesta de la justicia autónoma porque, según ella, “se necesita que las ramas de la ley sean independientes” y que “la justicia no esté influenciada por el Congreso, ni por el presidente ni por las Cortes…”.

Sobre la superación definitiva de la guerra, Garcés se pregunta si Gustavo Petro se refiere al conflicto urbano y las “bacrim” o al conflicto con el Ejñercito de Liberación Nacional, Eln, y las disidencias de las Farc.

Sin embargo, Petro explica en su programa de Gobierno: “Una cosa es terminar la guerra y otra muy distinta hacer la paz. Ahora, además de silenciar las armas, debemos potenciar la voz de las mujeres, niñas y niños, jóvenes, campesinos; la voz de todos los pueblos indígenas y afrodescendientes, trabajadores, empresarios, víctimas, población LGBTI, adultos mayores, personas en situación de discapacidad, la voz de cada habitante de nuestra Colombia”.

 

Las constituyentes

Sobre la implementación de un pacto social, Adolfo Maya, sociólogo y docente investigador de la Universidad Eafit, opina que es una propuesta revolucionaria que convoca de manera no explícita a una Asamblea Nacional Constituyente.

Según él, se trataría de una “reunión nacional de representantes populares” que tendrían la misión de “dictar las reglas que, en el futuro, regirán la relación entre gobernantes, gobernados”, además de la “distribución del poder”.

 

En este sentido, Petro ha hablado de “constituyentes territorializadas”.

 

Estas constituyentes serían mecanismos que le permitirían a la gente participar en los espacios de la democracia representativa, sobre asuntos fundamentales como el medio ambiente, la construcción de grandes proyectos económicos, el ordenamiento territorial, etc.

Este tipo de propuestas tienen muchos seguidores, pero también muchos opositores. “Los que se oponen a los acuerdos de paz han aumentado el miedo tanto frente al partido político de las Farc (Fuerza Alternativa Revolucionara del Común) como frente al partido de Gustavo Petro. Han aprovechado las condiciones de Venezuela para comparar gobiernos y así generar en el pueblo colombiano temor al cambio o a nuevas propuestas”, afirma Maya.

 

Las tensiones permanentes

En conclusión, la propuesta de Petro es ambiciosa y sus seguidores argumentan que este tipo de objetivos son necesarios porque van más allá del fin de la guerra y se basan en la inclusión y participación ciudadana.

Por su lado, sus opositores ven en este candidato una especie de ‘tirano’ que podría expropiar bienes privados y además llevar a Colombia a una realidad como la que vive hoy Venezuela.

Otros críticos creen que un posible gobierno de la Colombia Humana dividiría aún más al país, lo cual afectaría seriamente su gobernabilidad.

El tema de la paz ha sido una de las banderas de Petro, según se lee en un informe publicado por el peri´lodico El Espectador el 14 de junio de 2008: “La lucha más importante que cualquier líder político podría asumir por su sociedad es sacarla de la guerra, y lograr entregarles a las actuales generaciones y a las futuras un país que conviva en paz”.

 

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