Federico Gutiérrez

Federico Gutiérrez, el candidato sin equipaje

Obtuvo la mayor cantidad de votos en las elecciones al Concejo de 2007: 14 mil personas lo eligieron después de su gestión como Concejal en el periodo anterior. En 2008 fue elegido Presidente de ese Concejo y en 2011 se lanzó a la Alcaldía, respaldado por 120 mil votos que no le alcanzaron para ganarle a Aníbal Gaviria. Ahora, como uno de los tres candidatos más opcionados, Gutiérrez espera ser elegido.

Por Andrea Rivera, Elisa Ferández, Daniel Palacio y Daniel Bravo
dbravoa@eafit.edu.co

Desde que perdió la primera carrera a la Alcaldía, Federico Gutiérrez (41 años y ex concejal de Medellín)  se dedicó a caminar la ciudad para conocerla y entender las necesidades de la gente de a pie. Escuchar problemas, repartir volantes y observar. Tanto caminó que el cierre de su campaña fue una jornada maratónica  de 24 horas que terminó en Ciudad del Río, donde agradeció a quienes lo apoyaron. A pocos días de las elecciones, Gutiérrez espera haber ganado los votos que lo separan del primer cargo de la ciudad.

Gutiérrez se ha movido entre varios partidos. Cuando llegó al Concejo, lo hizo con el Nuevo Partido. Cuando lo reeligieron, pertenecía al Partido de La U, con quienes estuvo en la lucha por la Alcaldía de Medellín en 2011. Hoy se presenta como un candidato independiente, con un movimiento llamado Creemos. En enero de este año comenzó a recolectar firmas para avalar su nueva candidatura y alcanzó a juntar más de 100 mil, el doble de las necesarias para inscribirse.

En marzo se unió con Federico Restrepo, actual candidato a la Gobernación de Antioquia. ‘Los Federicos’, como se hacían llamar, tenían un perfil fajardista -sin pertenecer al Partido Verde­- con propuestas enfocadas en la educación, la movilidad y la seguridad. El intento, sin embargo, se quedó corto: en junio, Restrepo decidió vincular a su campaña a Alonso Salazar, quien hoy es su fórmula política. 

Para algunos, el desplante fue de Restrepo a Gutiérrez. Según Manuel Villa, uno de sus colaboradores más cercanos, esa separación fue una jugada política. Restrepo no quería dejar a Gutiérrez. Federico Restrepo se alió con Alonso, recomendado por Fajardo, y desde ese momento la rivalidad entre Gutiérrez y Salazar fue evidente. Al preguntarle por la alianza con Restrepo, el candidato de Creemos respondía que, simplemente, ya no había pacto.

Gutiérrez es cuestionado por su cercanía con Álvaro Uribe y el Centro Democrático. No niega ser amigo del expresidente, pero sí desmiente cualquier alianza política con su Partido.

En los debates lo han catalogado como el Uribista Fajardista” y los más radicales dicen no votar por Gutiérrez por este único motivo. “Yo no voto por Federico solo porque es amigo de Uribe”, dice un joven de 23 años, simpatizante del Polo Democrático. Otros lo acusan, por esa pluraridad, de hacer poco por querer abarcar mucho. Su jefe de prensa, Amalia Londoño, piensa al respecto que trabajar con personas de diferentes perspectivas políticas en un mismo equipo enriquece los debates. Así debería ser siempre.

Durante su carrera, Gutiérrez ha forjado numerosas alianzas que han cambiado con el tiempo. Fue cercano a Alonso Salazar en el 2007, quien ahora es uno de sus principales contrincantes. Eugenio Prieto, que hasta finales de septiembre fue otro de sus contendores, declinó su aspiración a la Alcaldía y decidió apoyar a Gutiérrez. La renuncia de Prieto vino después de los rumores de una posible alianza entre Salazar y Gutiérrez, que tenía como fin unificar frentes y derrotar al candidato del Centro Democrático, Juan Carlos Vélez.

Pero la alianza no se dio: Prieto se fue con Gutiérrez y Salazar continuó su camino solo. Desde entonces comenzaron los trinos y las riñas por fuera de los debates. A Salazar se le criticó por sus comentarios ofensivos, y a Gutiérrez por haber considerado la opción de unirse a candidatos que sí trabajaban para partidos, cuando su lema es estar ‘aliado con la gente’.

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En qué Creemos

El 21 de julio, el día que Federico inscribió su campaña, se fundó el movimiento Creemos con el lema estar aislado de la política tradicional: más que un cargo político, dice él, el poder es un cargo humano. En septiembre, luego de la unión fallida con Salazar y Prieto, Federico reiteró al público en un comunicado de prensa que continuaba solo, con Creemos.

El movimiento está compuesto por voluntarios, deportistas, líderes sociales y por una lista de aspirantes al Concejo. De ahí salen las personas que lo acompañan en sus caminatas, a repartir volantes y a hablar con la comunidad. Según Amalia Londoño, cerca del 80% de sus simpatizantes son menores de 35 años, motivo por el que ha recibido más críticas que cumplidos, pues dicen que su juventud -Federico tiene 41 años- lo hace inexperto, al igual que su equipo. Pero sus cercanos afirman que la juventud es subestimada y se desconoce que por ser jóvenes tienen mucho que aportar, energía para luchar y la esperanza puesta en cambiar el rumbo de la ciudad.

Las propuestas

Igual que los demás candidatos, los ejes de Gutiérrez son seguridad, educación, movilidad y lucha contra la corrupción. Sus planteamientos se diferencian por su enfoque ciudadano –la cultura de la legalidad y la cultura ciudadana– y la multiplicidad de voces políticas que lo acompañan. Toma de los fajardistas la lucha contra la corrupción y de los uribistas la mano dura para la seguridad, lo que pareciera ser lo mejor de ambos mundos.

El candidato de Creemos promete educación y trabajo; desarrollo económico mediante empleos de subsistencia inmediata acompañados de formación en técnicas y tecnologías. Es consciente de que en la ciudad, gracias a gobiernos anteriores, hay una ruta trazada en términos educativos. Sin embargo, le preocupa la calidad del sistema, razón por la cual sugiere ofrecer nuevas oportunidades para que los jóvenes de los estratos sociales más vulnerables den el salto a la educación superior con financiación, lo que les dará alternativas para obtener una vida digna que les permitirá subsistir sin pensar en engrosar bandas criminales”. A esto lo llama Educación pertinente.

“Por fuera del sistema educativo quedan 120 mil jóvenes quienes, en su mayoría, abandonan la escuela alrededor de noveno grado. Además, la cifra de desempleo en jóvenes aptos para trabajar es del 17% y la general (adultos) del 10%”, dice el candidato. Cree necesario fortalecer todo el ecosistema educativo y de emprendimiento, aumentar las estrategias en programas como los Cedezo’ y aumentar las inversiones en instituciones como Ruta N, para que aquellos que deseen emprender puedan hacerlo. 

El candidato dice estar obsesionado el tema de las soluciones de transporte para la ciudad que permitan a los ciudadanos ahorrar tiempo en sus desplazamientos y mejorar la calidad de vida gracias a obras inteligentes.

Quiere jugársela por un transporte público integrado en su totalidad. Medellín puede gastar al año alrededor de cuatro billones de pesos, lo que le da pie a Federico para pensar en la implementación del Tranvía de la 80, que iría desde la Aguacatala hasta la Terminal del norte y que  tiene un costo total de 1.8 billones de pesos. 

También propone un Metrocable para Picachito, que conectaría la zona nororiental de la ciudad con la noroccidental. Asimismo,  la construcción de andenes –porque en Medellín el 26% de los viajes se hacen a pie”–, apostarle a la bicicleta construyendo entre 80 y 100 kilómetros de ciclovías y modificar los puentes que conectan la Autopista, adhiriendo un tercer carril para reducir los trancones en horas pico. Cada uno de estos proyectos cuesta alrededor de 10 mil millones de pesos.

Corlide es el laboratorio de ciencias sociales y económicas de la Universidad Nacional de Medellín que se encarga de hacerle seguimiento a la transparencia de la campaña de Federico. Alejandro Palacio, analista político de la entidad, asegura que dadas las deudas que dejará la presente administración debido a proyectos como el Tranvía de Ayacucho –se adeudan 500 mil millones de pesos al Gobierno francés–, pensar en aumentar la infraestructura móvil de la ciudad puede ser inviable. Por esto las propuestas de Federico en el tema no son factibles. Sin embargo, es el más aterrizado.

La seguridad, el otro eje de campaña

Respecto de la seguridad, aspecto fundamental en una ciudad como Medellín, el candidato de Creemos afirma que es un punto de partida y no de llegada; un derecho que hay que garantizar con programas sociales de fondo, no solo de control. Para eso hay que tener mano dura y ofrecer oportunidades. Además de recuperar espacios públicos y sostener una lucha frontal contra la criminalidad en las urbes y en las zonas alejadas.

Y resalta que a las autoridades les hace falta liderazgo: «no se puede negar la realidad como lo ha hecho la actual administración, que habla de cifras en la que se reducen los homicidios pero no cuenta que la criminalidad aumenta. Si se reducen los asesinatos es porque los pactos entre mafias, como las de los Urabeños y la Oficina, han hecho que así sea

Para Gutiérrez, la seguridad no es de derecha ni de izquierda, y que la solución no está en aumentar los puestos burocráticos: «crear vicealcaldías, como la de seguridad, no ha solucionado nada. Ni siquiera saben a dónde se está yendo la plata que se gana ilegalmente».

Su objetivo, por eso, es debilitar financieramente las estructuras criminales para que la extorsión, desaparición, secuestro y desplazamiento urbano cesen. Para él, una política real de seguridad necesita que se controlen los territorios y por eso es necesario formar grupos de élite, con policías, militares, jueces y fiscales especializados. Así se podrá enfrentar cada delito de manera diferencial.

Federico Gutiérrez cree firmemente que para conocer la ciudad, hay que caminarla. Y dice que se siente feliz porque, gracias a su ejemplo, otros candidatos dicen estar haciendo lo mismo. Cuando perdió la Alcaldía en 2011, no recibió ningún cargo político de la actual administración. Se dedicó a caminar y a escuchar a la gente en los barrios. Durante estos cuatro años, mientras no andaba caminando por Medellín estaba en Argentina, formando parte de un grupo especializado que brindaba asesoría en seguridad urbana e integral a políticos mexicanos.

También creó un grupo de estudios que se dedicó a investigar los temas de seguridad, a corroborar las cifras y a entender los fenómenos de inseguridad como las bandas criminales, las fronteras invisibles y las formas de extorsión. Después, amplió los análisis a temas de movilidad y educación. Hoy Gutiérrez en sus debates admira algunos logros de la Alcaldía actual, pero afirma que varias cifras que presenta el gobierno son maquilladas.

Números y predicciones

La más reciente encuesta de intención de voto, financiada por Semana, RCN Radio y RCN Televisión y realizada por Ipsos, muestra a un Gutiérrez en segundo lugar, con un 15% de los votos, por encima de Alonso Salazar (12%) o Gabriel Jaime Rico (10%). Pero la predicción de Gutiérrez languidece frente a la de Juan Carlos Vélez, quien con 27% casi dobla sus seguidores.

Gutiérrez tiene a su favor que es uno de los candidatos menos impopulares: el porcentaje de personas que afirmaron que nunca votarían por él asciende solo a un 5% (frente al 27% de Salazar o al 15% de Vélez). También, repuntó su imagen: luego de perder un 15% de favorabilidad entre julio (41%) y septiembre (26%), quienes tienen una imagen conveniente del candidato se situaron en un 29%.

No obstante las predicciones, el domingo será el día en que los ciudadanos definirán quién administrará la ciudad durante el próximo cuatrienio. Otro de los puntos fuertes de Gutiérrez, como explica la Revista Semana, es que Medellín es la ciudad donde históricamente menos han acertado las encuestas. Si eso es cierto, lo sabremos el próximo domingo. 

 

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