Parques del río

Parques del Río: ¿Qué pasó con los vecinos indignados?

La polémica continúa entre los habitantes del barrio Conquistadores en el occidente de Medellín por el proyecto urbanístico Parques del Río.

Por Carolina Buriticá Marín, Ana María Cardona Vélez, María Alejandra García Gómez y Valeria Zapata Giraldo

A casi seis meses del inicio de las obras persisten las inconformidades y opiniones diversas de los residentes de Conquistadores. Una parte de la población se siente afectada por la contaminación y los daños temporales, mientras otros lo conciben como un proyecto para la valorización de su barrio y su ciudad a futuro.

Parques del Río es un proyecto de ciudad que busca convertirse en el principal eje de espacio público en el Valle de Aburrá. La primera etapa comenzó el 1 de marzo con el cierre de un tramo de la Avenida Regional a la orilla occidental. Las obras involucran la zona oeste, desde la Biblioteca Pública Piloto atravesando el barrio Conquistadores, hasta la calle 30 en la estación Industriales del Metroplus.

Durante los primeros meses, la Junta Administradora Local (JAL) de Conquistadores y los habitantes del sector realizaron continuas manifestaciones en contra de las obras. Entre sus inconformidades estaban la falta de socialización del proyecto por parte de la Alcaldía a los vecinos, los daños medioambientales y el detrimento de su patrimonio.

Las protestas de los residentes no han cesado. Parques del Río aún es tema de discusión entre ellos aunque ya ha dejado de ser primera plana en los principales medios de comunicación de la ciudad. “Hay una junta que se sigue reuniendo en el salón de la parroquia El Verbo Divino. Esas personas eran las que estaban haciendo todos los trámites y las protestas”, expresa Anita Bravo, habitante de Conquistadores.

Puntos a favor y en contra

En el barrio Conquistadores se vive la congestión y el ruido a causa de la maquinaria implementada en la construcción. / Foto Carolina Buriticá.

En el barrio Conquistadores vive entre la congestión y el ruido que causa la maquinaria del proyecto.  / Foto Carolina Buriticá.

El malestar principal de los vecinos se debe al ruido y al polvo que generan las obras. Fabiola Castrillón es residente del sector y opositora del proyecto: “Ahora no basta con sacudir, porque la cantidad de cemento y arena es exagerada, casi vulgar”. Cuenta que a ello se suma el ruido de los obreros y de los vehículos durante el día y la noche.

Para otros, los problemas de movilidad para llegar a sus casas, las excavaciones y los martillazos son inconvenientes temporales. Anita Bravo considera que Parques del Río es necesario para el desarrollo: «A esta ciudad le hacen falta muchos espacios públicos y cuando la gente se quiere ir a descansar necesita estar asociado a un club”.

Nicolás Hermelín, arquitecto encargado del paisaje de Parques del Río, expresa que esta es una oportunidad para acercar la ciudad al río y el río a la ciudad: «Olvidamos que Medellín está dividida por un río y nos encargamos más bien de contaminarlo. Para eso está este proyecto, para crear un espacio público que una la ciudad, el río y la gente”.

Vecinos como Fabiola Castrillón tienen otra visión: “Toda esta plata que se está gastando el alcalde la hubiera podido invertir en algo más prioritario como la construcción de escuelas”. Recalca que en los parques que hay en Conquistadores abunda la inseguridad y el consumo de sustancias alucinógenas, lo que no permite usarlos para fines recreativos. Frente a inquietudes como esas, el paisajista del proyecto afirma que si bien invertir en educación también es importante, Parques del Río apunta a un tema en el que Medellín está atrasado unos 30 años: la movilidad y el crecimiento hacia adentro del Valle.

Otra de las molestias se debe a los daños medioambientales en el barrio por la tala de más de 1000 árboles aledaños al Río. Pero Hermelín afirma que muchos de ellos ya habían alcanzado su ciclo de vida, otros tenían graves enfermedades fitosanitarias y ya no cumplían su trabajo biológico. Según él, se sembrarán más de 1700 nuevos árboles, palmas y arbustos, siguiendo las exigencias medioambientales: 95% serán nativas y 5% exóticas.  

Las opiniones a favor y en contra parecen no tener fin, pero el proyecto continúa por lo menos en su primera etapa. “¿Qué nos ganamos con estar de acuerdo o no si el daño ya está hecho? Pusimos tutelas pero ya se habían firmado todos los contratos tres años antes de hacer el daño. Entonces, por más que protestemos, no vamos a sacar nada”, manifiesta Fabiola Castrillón.

Conquistadores vive en un clima entre la resignación y la expectativa. El futuro de esta indignación dependerá de los resultados de esta primera etapa del proyecto, programada para ser entregada en diciembre de 2015 según la Alcaldía de Medellín.

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