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Puerto de Tribugá, ¿un camino hacia el desarrollo o un magnicidio ambiental y cultural para el Chocó?


Por Carolina Mejía Mejía
cmejia11@eafit.edu.co

La idea de aumentar las riquezas económicas a partir de un mayor aprovechamiento de los recursos naturales, instaurada por el sistema capitalista en los países de América Latina y en otros lugares del mundo.

En el caso de la construcción de un puerto en el golfo de Tribugá, en el Pacífico colombiano, apelar a un incremento en los niveles de desarrollo y progreso atenta contra el bienestar de las comunidades y pone en riesgo las riquezas étnicas, culturales y ambientales de la región.

Basta con analizar el polémico proyecto para desconfiar del concepto de desarrollo como crecimiento económico. De acuerdo con un comunicado emitido por Colprensa y publicado en El País de Cali, la primera fase del proyecto está avaluada en cerca de 400 millones de dólares, como puerto multipropósito, o en 120 millones de dólares, como puerto petrolero.

Pese a ser rechazado por las comunidades en escenarios como el Consejo Comunitario de 2002, en donde fueron fijados como motores de desarrollo la pesca, la agricultura, el ecoturismo y el cuidado del medio ambiente, está siendo promovido por el Gobierno Nacional, una bancada de congresistas del Centro Democrático, inversionistas extranjeros y un grupo de empresarios de Risaralda, Caldas y Antioquia, quienes insisten en la construcción del puerto, guiados por la necesidad de desarrollo autosostenible para el Chocó y de mayor competitividad, mejor posicionamiento en la esfera económica internacional y nuevas conexiones para Colombia con EE.UU, India, China, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, Corea, entre otros.

Desde 1989, durante una reunión de concejales del Pacífico colombiano en Bahía Solano (Chocó), surgió la idea de construir un puerto de aguas profundas en el Golfo de Tribugá, municipio de Nuquí (Chocó).

En 1992, el proyecto fue incluido en el Concejo Nacional de Política Económica y Social de Colombia y, en noviembre de 2006, se creó la Sociedad Arquímedes S.A., encargada de los estudios de viabilidad, obtención de licencias y construcción del proyecto, a través de una alianza entre las gobernaciones de Caldas, Risaralda y Chocó; el Comité Intergremial de Caldas; las sociedades de mejoras públicas de Manizales y de Pereira; empresas privadas, como Gilberto Robledo Asesores de Seguros, las Cámaras de Comercio de Chocó, Manizales, Pereira y Cartago, la Sociedad Portuaria del Chocó, Sociedad Tribugá, y las universidades Tecnológica de Pereira y Tecnológica de Chocó (Martínez, 2017).

Quienes se encuentran a favor del puerto establecen que su funcionamiento no solo traerá ventajas competitivas para Colombia, por su condición de terminal alterna o de expansión, en donde se podrán abaratar los costos de fletes, al reducirse las distancias entre los centros de producción y los muelles de exportación; sino que también se verá impactada la economía mundial, debido a que Tribugá pasará a ser el puerto de aguas profundas más cercano al Canal de Panamá, lo cual generará mayor dinamismo en cuanto a la velocidad de carga y descarga de mercancías en el continente.

Por otro lado, el puerto sería un puente entre los mercados de Asia-Pacífico y Costa Oeste, Estados Unidos y Canadá. Según algunas investigaciones, Tribugá tendría una capacidad máxima para atender barcos de 200 mil toneladas, navíos de hasta 50 pies de calado y buques cisternas o supertanques que hoy no pueden transitar por Panamá (Cuesta Moreno, 2011).

Sin embargo, hay una realidad que impactaría negativamente a los habitantes del Chocó y del resto del mundo. La construcción del Puerto de Tribugá se efectuaría en cercanías con el Parque Nacional Natural (PNN) Utría, lugar donde las ballenas jorobadas dan a luz a sus crías; el Distrito Regional de Manejo Integrado Encanto de los Manglares del Bajo Baudó y las Unidades Ambientales Costeras, zona de especial de manejo pesquero y pesca artesanal.

Estudios hechos por instituciones nacionales, como la Universidad de los Andes y organismos internacionales, como WWF, la Universidad Cádiz de España y Birdlife International, advierten la inviabilidad del puerto de 3.600 metros de longitud, ya que de las 2.408 hectáreas de manglar de la zona, 916 podrían desaparecer, lo que equivaldría, en términos porcentuales, al 50% del manglar y, en términos monetarios, a 232 millones de dólares al año.

Foto: Mario Baos / BLU Radio

“De los 25 servicios ecosistémicos que se identificaron en Tribugá, 17 están directamente relacionados con los manglares. Estos bosques acuáticos proporcionan materias primas, alimentos, ayudan a controlar los desastres naturales (actuando como barreras naturales), previenen la erosión del suelo, mejoran la calidad del agua, secuestran carbono y permiten la pesca, la recreación, la investigación y la espiritualidad” (Ibarra, 2019).

Como si fuera poco, habitantes del Chocó, considerando la problemática situación de pobreza de quienes viven cerca al puerto de Buenaventura, se niegan a creer que el de Tribugá ayudará a mejorar la calidad de vida y generará desarrollo para la zona.

Puede que el puerto mejore los canales de acceso a Nuquí, ya que se piensa construir un ferrocarril y mejorar las carreras Quibdó-Animas, Nuquí-Tribugá, para que Caldas, Risaralda y Antioquia queden a menos de 5 horas de la salida al mar (Monsalve, 2018), pero a esto le hace contrapeso la inseguridad que podría generarse, debido a que esta sería una oportunidad para que bandas delincuenciales y carteles de narcotráfico se establezcan en la zona.

Sumado a ello, también es importante considerar que aunque en la actualidad se dice que la obra aumentará la cantidad de empleos directos e indirectos en la región, lastimosamente también habrá un desarraigo de las costumbres y una pérdida de las tradiciones nativas, pues muchos de los pobladores de la zona, que hoy son pescadores, sentirían la necesidad de capacitarse profesionalmente y comenzarían a poner en duda el oficio y la labor que han desempeñado durante años.

Además, las conexiones con el mundo harían que la cultura quede expuesta a que se generen cruces o a que otras culturas, como la estadounidense o la china, se impongan a través de una nueva ola de colonización. El dinero podría ser el mecanismo que conlleve a los pobladores del Chocó a actuar, aunque no se quiera, para ampliar las riquezas económicas.

Es importante trabajar en la idea de que el bienestar económico no siempre es la salida para mejorar el desarrollo de las comunidades. Aunque el dinero es un medio para materializar muchos de los sueños e ideas que se han prostituido a través de la industria cultural, el cuidado por la cultura y el medio ambiente deben imponerse por encima de cualquier otra cosa, ya que sus pérdidas son intangibles e irreversibles.

Hoy en día, aunque en los países en desarrollo aún se cree que el progreso es sinónimo de construir carreteras y edificios, en los países desarrollados se trabaja en proyectos para mitigar el impacto ambiental. De acuerdo con lo anterior, sería pertinente que en vez de trabajar en la construcción de un nuevo puerto, más bien se inviertan los recursos en mejorar las condiciones del puerto de Buenaventura, que es hoy en día el más grande e importante del país sobre el océano Pacífico.


Bibliografía

Cuesta Moreno, M. T. (2011). Chocó 7 días. Obtenido de Los enemigos de Tribugá: http://www.choco7dias.com/824/ENEMIGOS.htm

Ibarra, T. P. (29 de abril de 2019). 917 hectáreas de manglar, en riesgo por construcción de puerto. El Tiempo.

Martínez, J. (09 de agosto de 2017). Las 2 orillas . Recuperado el 08 de mayo de 2019, de La importancia del Puerto de Tribugá para el Chocó: https://www.las2orillas.co/la-importancia-del-puerto-tribuga-choco/Monsalve, L. M. (21 de octubre de 2018). La Conexión vial Las ánimas – Nuquí, ¿una salida al mar del Pacífico, a cualquier precio? Recuperado el 11 de mayo de 2019, de Semillas: http://www.semillas.org.co/es/la-conexin-vial-las-nimas-nuqu-una-salida-al-mar-del-pacfico-a-cualquier-precio

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