Minipig

En Medellín crían cerdos para ser mascotas

Se trata de los minipigs, cerdos cruzados genéticamente para ser tan cariñosos como los perros. Por lo general, estos animales pesan 35 kilogramos y alcanzan 30 centímetros de longitud.

Por Carolina Velásquez Gómez

Michael’ y ‘Madonna’ reciben a su dueña, Cristina, con mordiscos juguetones, saltos pequeños y besos húmedos. Son tan consentidos que buscan que los acaricien, que los carguen. Sin embargo, como todos los marranos, lo que más esperan es comida.

Su dieta debe ser a base de verduras y leguminosas. Y se debe evitar al máximo la comida procesada y los cuidos porque pueden ocasionarles trastornos de comportamiento, obesidad o fatiga. Las frutas son el postre, el premio o incluso el motivo de juego: se esconden pedacitos por la casa y los minipigs juegan a encontrarlos.

¿Desde cuándo los cerdos se convirtieron en mascotas? En 1999, el inglés Chris Murray experimentó el cruce de varias razas porcinas. Y en 2007 presentó en sociedad a estos cerdos modificados genéticamente, con un peso máximo de 35 kilogramos y 30 centímetros de longitud. Su tamaño y su modo de ser los han posicionado en el ranking de mascotas domésticas.

Los cerdos son el sexto animal más inteligente, incluso más que los caballos, los perros y los gatos, según el informe ‘Minipig’, la tendencia de tener a cerditos de mascota en Medellín, publicada en el diario El Tiempo en julio de 2015.

Además, tenerlos en casa es de gran facilidad, incluso cuando hay otras mascotas alrededor: son sociables y su alimentación es sencilla. No  son animales sucios como se piensa cuando se habla de cerdos. Contrario a lo que la mayoría cree, a los minipigs les encanta bañarse.

Tres de los minipigs encargados desde Estados Unidos por Cristina Bravo, listos para ser enviados a sus nuevos hogares. Fotos: Cristina Bravo.

Tres minipigs encargados en Estados Unidos por Cristina Bravo. Están listos para ser enviados a sus nuevos hogares. Fotos: Cristina Bravo.

Cristina Bravo quedó devastada con la muerte de ‘Thalia’. No creyó volver a sentir el cariño que sentía por su pincher de 11 años, que murió hace tres. Lo que empezó como un experimento, al traer uno de los primeros minipigs a Colombia, se convirtió en una  excelente decisión. Cristina volvió a sentir nuevamente una conexión con un animal y encontró, además, una forma de negocio y concientización para las personas sobre los cerdos como mascotas.

Cuando las personas ven a Cristina pasear en su coche a ‘Michael’ y a ‘Madonna’ se sorprenden y se aterrorizan. Solo cuando los cargan se dan cuenta de que son cariñosos y consentidos como los perros. Como son animales de camada se adaptan muy fácilmente a las personas o animales que los rodean. Solo cuando se sienten nerviosos o amenazados emiten ese característico chillido de los cerdos.

Así como Cristina encontró una oportunidad de negocio al montar un criadero de minipigs, hay quienes se han aprovechado de esto para cobrar el mismo precio, que varía desde un millón hasta cinco millones de pesos, por un cachorro que después de varios meses crece como los típicos cerdos de engorde. Por este motivo, Cristina encarga los minipig en el mismo lugar de Estados Unidos, hasta que su hembra tenga la edad suficiente para reproducirse.

A pesar de que en Europa y Estados Unidos están muy de moda, especialmente entre celebridades, los criaderos de minipigs en Colombia son pocos. Sin embargo, es probable que este pequeño cerdo se convierta en la mascota de la próxima década.

Este texto participó en la actividad Periodistas en la carrera y fue editado en el curso Edición Periodística

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