Formas de opinar: con rigor y contra el facilismo

Juan Carlos Rincón, miembro de La Pulla de El Espectador, y Boris Muñoz, editor de opinión de The New York Times en español, fueron los invitados a la charla: «Editar opinión: un desafío incesante», presentada en el Festival Gabriel García Márquez de Periodismo.

La conversación tuvo lugar en el Museo de Arte Moderno de Medellín y entre ambos invitados surgieron algunos desacuerdos en cuanto al formato en el que se desarrolla la opinión hoy en día.

Por Susana Ayala Estrada – sayalae@eafit.edu.co

Boris Muñoz cuestionó la calidad y detenimiento con el que se realizan los videos de La Pulla.

“Soy escéptico en principio a que tengan la misma calidad, no sé si haya tanta rigurosidad en YouTube”, dijo Muñoz.

“El video es mejor porque es más artesanal, solo interesa el mensajito, que finalmente está muy bien hecho porque tiene un guion”, le contestó Rincón.

«Cómo en la era del facilismo construimos opiniones que generen conversaciones interesantes». Juan Carlos Rincón

Juan Carlos Rincón, editor de opinión de La Pulla. / Foto tomada de: https://premioggm.org/evento/editar-opinion-un-desafio-incesante/

Juan Carlos Rincón es abogado con maestría en Derecho y medios de comunicación, periodista y defensor de la libertad de expresión. También es editor de opinión en El Espectador, co-creador de La Pulla, Las Igualadas y La Puesverdad. 

¿Qué tiene de especial y diferente la opinión frente a otros géneros periodísticos?

Me encanta porque es la que más responsabilidad exige, pero también porque es la que más trasparencia permite con la audiencia.

Cuando utilizamos otros géneros del periodismo, como la crónica, la noticia o el perfil, el periodista está atado, está ligeramente amordazado para que los adjetivos no se filtren, para que sus sesgos no se noten y a mí me parece que hay algo de deshonestidad en ese ejercicio.

En ese contexto, la opinión surge como la mejor herramienta, porque le puedes decir a la audiencia: “Oye, esto es lo que yo creo, yo hice la investigación, la reportería, conocí todas las fuentes, pero siento que si te doy las fuentes así no más, eso no es la historia que hay que contar”.

Las historias hay que contarlas con interpretaciones.

¿Cuáles son las grandes dificultades de la opinión en Colombia?, ¿qué cree usted que se censura?

Hay dos grandes retos, uno interno y otro externo. El externo es que hay censura por todas partes: la estatal, la de las regiones… ahí es muy difícil hablar de ciertos temas por los grupos armados ilegales y también la censura por los asuntos tabú.

Por ejemplo, Ana Cristina Restrepo publicó en El Colombiano esta semana una columna apoyando el aborto y los comentarios son: “Asesina”, “Usted qué hace en el periódico de los antioqueños”.

A mí la que más me preocupa es la interna. Con Internet hemos democratizado la idea de que todo el mundo tiene una opinión. Es verdad que todo el mundo merece tener una opinión, pero eso también ha democratizado la estupidez.

La gente confunde opinión con gritar, con decir cualquier cosa.

Opinar es aportarle al debate, proponer marcos interpretativos de la realidad que vayan más allá del facilismo en las redes sociales. Ese es el principal reto: cómo en la era del facilismo construimos opiniones que generen conversaciones interesantes.

¿Cuáles son las mayores preocupaciones y precauciones a la hora de lanzar al debate público una crítica sobre un poderoso?

Siempre, así haya un poderoso o no, está la preocupación de si estamos aplastando a alguien que no deberíamos aplastar. Muchas veces uno tiene rabia, sesgos y dice: “vamos a atacar”, pero cuando uno está haciendo el ejercicio periodístico y tiene una audiencia como la que tenemos en La Pulla, pues hay una responsabilidad.

Para nadie es un secreto que nos cae muy mal Uribe, por ejemplo, pero eso no significa que cada vez que él abra la boca lo vamos a ir a cascar, porque tenemos una responsabilidad con ser justos, con irnos un poquito más allá del calor de momento.

Lo otro es que claramente hay poderosos que son intocables. Nosotros en La Pulla tenemos la ventaja de que somos ingenuos o un poquito insolentes y vamos a la guerra

¿Y qué costos puede tener esa «guerra»?

Eso tiene sus costos. Cuando sacamos un video del Fiscal, por ejemplo, él llama a nuestro director y, además, la Fiscalía no deja que los periodistas de judicial tengan fuentes dentro de esa institución.

Nosotros hicimos dos videos críticos en elecciones, uno sobre Duque y otro sobre Petro.

Del de Petro, como es un sector del poder que no tiene influencia sobre El Espectador, no recibimos nada de llamadas a nuestros directores. Recibimos fue un montón de presión social y gente diciendo que nos vendimos y Petro nos respondió en plaza pública. Pero con Duque, a nuestro director le tocó llamar a Iván Duque.

¿Pero eso fue antes o después del video sobre Duque?

Después, nosotros no tenemos ningún tipo de censura dentro del periódico. Nuestro pararrayos es Fidel Cano, pero las consecuencias diplomáticas luego se sienten y eso es delicado.

¿Qué opina acerca del actual gobierno?

Le creo al discurso unificador de Duque. Siento que más allá del ruido y de todo el equipaje que trae consigo por llegar auspiciado por un partido polarizador como el Centro Democrático, él tiene la intención de ser un presidente para todos los colombianos.

Un presidente que busca construir consensos y que quiere intentar ser transparente.

Lo vimos cuando no intervino en la elección del Contralor. Dicho eso, sí creo que la tiene muy de para arriba. Primero, porque su ideología es tonta, sus concepciones del mundo son anticuadas, pese a que él dice que es la renovación de la política.

Qué llegó a hacer: prohibición de drogas. ¡Uy, jamás lo habíamos intentando en Colombia!, y mira lo bien que funcionó. Reforma tributaria, menos impuestos para empresarios y más impuestos para todo el mundo, ¡jamás habíamos intentado eso y estamos muy bien en Colombia!

Es muy chistoso que la juventud venga con las ideas de hace 50 años y por eso creo que va a fracasar.

En Colombia no se puede hacer política sin entrar en el juego de los políticos en el Congreso. En eso sí lo acompaño, en su interés de romper con ese juego. Me declararía muy gratamente sorprendido si lo logra.

 

«Hay que reinventar el periodismo de opinión en América Latina». Boris Muñoz

Boris Muñoz/ Foto tomada de: https://premioggm.org/evento/editar-opinion-un-desafio-incesante/

Boris Muñoz es periodista y escritor venezolano, miembro de la Fundación Nieman para el Periodismo en Harvard, Doctor en Literatura Hispanoamericana y editor de The New York Times en español.

¿Qué nuevos desafíos presenta el periodismo de opinión en Latinoamérica?

Hay que reinventar el periodismo de opinión en América Latina. Están todos los elementos para eso, hay una larga tradición, un gran talento y una inteligencia sofisticada para mirar los problemas, pero es necesario sumarle el rigor de los puntos de vista y de la argumentación.

Y que se entienda que la opinión debe ser constructiva, no en un sentido panfletario o políticamente correcto, sino que debe contribuir al debate y aportar ideas que ayuden a la gente a pensar diferente.

¿Alguna vez ha sentido miedo a la hora de publicar una opinión fuerte?

Sí, no pasa todos los días, pero sí he sentido que hay opiniones que son muy controversiales y polémicas, pero que hay que publicar, y hay que prepararse para eso.

Sin embargo, tengo que decir que las opiniones que levantan más roncha quizá uno no las nota, de repente hay algo que se dice en ese artículo que a uno no le parece tan escandaloso, pero a otra gente le parece tremendamente inadmisible.

¿Cree usted que en The New York Times hay algún tipo de censura?, ¿a qué le tienen más respeto a la hora de opinar?

No lo creo. No entiendo la pregunta.

¿No cree que…?

No, no creo que haya una censura previa ahí.

Tres temas que no deben salir del debate público

En este momento la democracia, el medio ambiente y lo que tiene que ver con el género, pero yo creo que hay otro: el tema de la igualdad o la desigualdad. Son temas que hay que debatir a fondo.

Hablemos sobre la opinión política como cuarto poder, ¿realmente los medios logran regular la política o la política regula a los medios?

La política pone una agenda y los medios tienen que responder a esa agenda, pero que la política regule los medios es otra cosa más difícil, no creo que sea así.

¿Usted cree que sigue vigente ese cuarto poder, esa vigilancia de los otros poderes?

Sigue vigente y se está viendo todos los días en Estados Unidos.

¿Qué tanto tienen en cuenta ustedes en el periódico las respuestas de las audiencias en las redes sociales?

Las tenemos en cuenta, queremos entender a las audiencias, cómo piensan y qué las mueve. Queremos tener una comunicación con el público y en ese sentido es una relación productiva.

¿Cómo simplificar en pocas palabras temas tan grandes como la igualdad de género y argumentarlos rápidamente?

No se pueden simplificar, no se pueden argumentar rápidamente, hay que darles el espacio y el tiempo para que se desarrollen.

Quedan muchas cosas por fuera, un artículo de 500 palabras tiene que tener un punto único y decirlo de la mejor manera, la más elocuente, eficaz y mejor argumentada, porque es muy poco espacio, tienes que dejar todo lo demás afuera.

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