Germán Vargas Lleras

Vargas Lleras y su apuesta de “cero impunidad”

Del candidato del movimiento Mejor Vargas Lleras se analiza la iniciativa que propone tener jueces disponibles 24 horas al día, aumentar el pie de fuerza policial y modificar el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

 

Por Santiago Valencia y Alejandro Arboleda | Estudiantes Universidad Eafit

La política es la columna vertebral de la vida de Germán Vargas Lleras. No solo porque es nieto de Carlos Lleras Restrepo, presidente de Colombia entre 1966 y 1970 —por lo que es considerado un “delfín” de la política colombiana— sino porque comenzó a trabajar en el sector público desde los 19 años.

Fue concejal de Bogotá desde 1988 hasta 1998. En este último año fue elegido senador. Estuvo en el Congreso durante una década, donde se ganó el respeto de compañeros y contradictores.

Fue allí donde denunció las irregularidades ocurridas en el Caguán, la zona de distensión de 42 mil kilómetros en la que se adelantaron los diálogos de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc.

La trayectoria partidista de Vargas Lleras ha sido variada: fue miembro del Nuevo Liberalismo, partido fundado por Luis Carlos Galán; del Partido Liberal; acompañó a Álvaro Uribe en las elecciones presidenciales de 2006 y fundó el Partido Cambio Radical, con el que aspiró por primera vez a la Presidencia en 2010.

En esa oportunidad, Vargas Lleras se unió con Juan Manuel Santos en la segunda vuelta. En el primer gobierno de Santos, Vargas Lleras fue ministro del Interior y Justicia y, luego, ministro de Vivienda.

El manejo del presupuesto oficial

En la campaña por la reelección de Santos en 2014, Vargas Lleras se convirtió en su fórmula vicepresidencial. Tras su victoria, duró 951 días en este cargo y se considera que ha sido el vicepresidente con más poder en toda la historia de Colombia.

Durante su permanencia en este puesto le fueron entregados los ministerios de Transporte y Vivienda. Además, le fue otorgado un presupuesto distribuido de esta manera:

  • $50 billones para las vías 4G o de Cuarta Generación. Este proyecto vial buscaba mejorar la competitividad del transporte disminuyendo costos y tiempo de desplazamiento de personas y de carga.
  • $6 billones para “Vías para la Equidad”. Este programa tenía como objetivo mejorar y desarrollar 870 kilómetros de las principales carreteras de ingreso y salida de apartadas poblaciones apartadas en el país.
  • $3,6 billones para modernizar aeropuertos.
  • $1 billón para el desarrollo y creación de vías férreas.
  • $7,6 billones para proyectos de agua potable y saneamiento básico.

Vargas Lleras se presentó con firmas a la actual campaña presidencial tras renunciar a su partido Cambio Radical, salpicado por escándalos de corrupción y por los vínculos de algunos de sus miembros con grupos al margen de la ley.

Seguridad con el plan de Cero Impunidad

Para Germán Vargas Lleras, la seguridad es uno de los aspectos más necesarios e importantes. A este programa lo denomina “Mejor Seguridad”. Esta política está diseñada para “combatir eficazmente el delito a partir de lo esencial: su castigo y sanción”, según afirma el candidato.

La propuesta está compuesta por cuatro bloques temáticos centrales:

1. Plan Cero Impunidad: Judicialización efectiva las 24 horas del día. Incrementar y reasignar fiscales para que ejerzan la labor de judicialización durante todo el día y la noche (24/7). Trabajarán de la mano con los jueces, especialmente en las zonas más afectadas por la inseguridad en las ciudades.

2. Reestructurar el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec). El Inpec será una Dirección adscrita a la Policía Nacional, cuyos miembros tendrán el mismo régimen de carrera de la Institución y se les aplicará igualmente la Facultad Discrecional para su retiro.

La nueva Dirección Penitenciaria será conformada por la actual guardia, siempre y cuando superen los requisitos de incorporación que se establezcan.

Vargas Lleras busca atacar la congestión al crear 50.000 nuevos cupos carcelarios en los próximos cuatro años para evitar el hacinamiento.

3. Aumentar la seguridad en las ciudades mediante el fortalecimiento y reestructuración de la Policía Nacional.

El candidato considera necesario incrementar el pie de fuerza para alcanzar coberturas que se aproximen a estándares internacionales. El objetivo es que todos los municipios de Colombia pasen de 130 policías a 300 por cada 100.000 habitantes.

4. Reemplazar los CAI por estaciones y subestaciones de policía que cuenten con todos los servicios de apoyo al ciudadano en un mismo sitio; Inspector de Policía, Policía Judicial, Fiscalía, Centros de Conciliación y Comisarías de Familia. Cada patrulla tendría un área exclusiva de prestación del servicio, de manera proporcional al número de efectivos, para que la respuesta sea inmediata y eficaz.

En el contexto de Colombia, la seguridad es un tema vigente planteado desde el punto de vista del conflicto armado interno y la delincuencia común.

Según Planeación Nacional, en el país hay 120.668 presos de los cuales el 66.3 por ciento están condenados y un 33.6 por ciento sindicadas. Además, el 15.5 por ciento de este total son reincidentes.

Estas políticas que plantea Germán Vargas Lleras en temas de seguridad responden, tal y como él lo afirma, a un compromiso por garantizar “impunidad cero” en contextos como el que vivió el país en 2015 cuando “se cometieron 3,5 millones de delitos, de los cuales tan solo 51.000 (1.5 por ciento) son judicializados”, asegura en el documento de su propuesta.

La propuesta de seguridad, en particular, representa una interpretación de inquietudes generalizadas frente a la justicia pronta y a la disposición del Estado para responder de manera inmediata a situaciones de orden delictivo y judicial.

La propuesta es una burocratización de la Policía

Para Adolfo León Maya Salazar, sociólogo y docente de la Universidad Eafit, estas propuestas son viables desde el punto de vista procedimental. Sin embargo, hace la claridad de que reflejan una burocratización del área policial, ya que se le da una lectura policial a una problemática social como la seguridad.

Según Maya, el problema de la impunidad no es solo un problema de presencia del Estado o de aumento del pie de fuerza. “Creo que el problema de impunidad es en el sentido de la relación que los ciudadanos tenemos con las autoridades”, aseguró el docente.

Este problema, para Maya, es estructural de la sociedad colombiana. Según él, tiene que ver fundamentalmente con la relación entre los ciudadanos y la sociedad. Agrega, además, que el problema de la seguridad no es la falta de policía, de jueces, o de cárceles, sino un problema de comportamientos colectivos como sociedad.

“La búsqueda de solución al problema de la delincuencia puede ir orientada desde inversiones económicas y educativas, proyectos que brinden condiciones para que los jóvenes puedan tener más oportunidades”, explicó Maya.

El docente fue enfático en que la solución al problema de seguridad e impunidad en Colombia no debería estar orientado hacia la creación de más leyes y normativas, sino hacía una apuesta por contrarrestar y combatir la corrupción.

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